Mi experiencia con “La cámara con alas – The Flying Zorki 4”: Parte I

El día que me encontré de casualidad por la red con el proyecto “La cámara con alas” me dije:  ¿por qué no echar a volar?

“¿Qué esconderá esta cajita…?”

No sabía muy bien en qué consistía el reto, pero un rápido vistazo a la web www.lacamaraconalas.com me sacó de dudas. Su filosofía de volver al analógico para continuar aprendiendo fotografía me resultaba muy sugerente y los requisitos a cumplir me parecían muy accesibles: facilitar mis datos personales y comprometerme a usar la cámara en la semana asignada, por lo que debía tener un carrete preparado para la ocasión. Con tantas facilidades, y con ganas de seguir aprendiendo, decidí apuntarme. Desde el primer momento, quienes realizan esta loca y maravillosa idea me brindaron un trato excelente, de diez.  Enseguida me confirmaron mi inscripción en la lista de espera y me fueron informando puntualmente de los retrasos que inesperadamente iba sufriendo la llegada de la cámara viajera (un pequeño contratiempo hizo que tuviera que pasar por taller antes de llegar a mis manos).

Cuando por fin llegó y saqué esa pequeña cajita decorada mi primera sensación fue: “Ufffff, cómo pesa, no sé cómo puede volar esta pequeñaja”. Tengo que reconocer que las emociones estaban divididas entre el nerviosismo por ponerme manos a la obra y el miedo por no haber tenido en las manos un juguetito de ese calibre.

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Toda una joya, en mis manos durante 10 días.

Primer escollo que tuve que superar: ¿cómo meto el carrete en esta antigualla? Pues con paciencia y un poco de ayuda al final conseguimos abrir la trampilla y cargar el primer carrete (gracias Jorge)… o eso pensaba yo. Una es un poco torpe y no enganché bien el carrete, y como consecuencia, película velada y a volver a empezar. Segundo carrete (esta vez la carga fue más fácil), pero el obturador no se bloqueaba, por lo que no permitía hacer fotos. Resultado: otro rollo a la basura. Menos mal que mi propósito para este proyecto era usar carretes caducados que tenía por casa, muchos, de sobra.

La primera toma de contacto fue, por tanto, bastante frustrante, y la sensación de haber “roto” la cámara sin haber podido hacer ni una foto fue descorazonadora. Telefoneé a Sergio, uno de los promotores del proyecto, entonando el mea culpa, pero él me tranquilizó rápidamente: a la Zorki 4 no le pasaba nada, al parecer tiene un pequeño hándicap a la hora de cargar la película. Una explicación de cómo resolverlo y por fin la cámara estaba lista para la acción.

Cámara lista, pero mis primeros pasos fueron algo torpes: que no contara con fotómetro interno me inquietaba, así que descargué una aplicación para el móvil que ha resultado bastante fiable comparada después con fotómetros de verdad (os recomiendo esta app llamada LightMeter). El primer carrete sirvió para coger confianza en la mecánica de este fascinante aparato y perderle el miedo. Además, reconozco que la incertidumbre de “¿qué tal habrá salido?” me hacía pensar mucho más la toma y dedicarme tiempo para pensar y sopesar la fotografía.

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En esRadio Guadalajara, donde les hablé de mi experiencia con “La cámara con alas”.

A partir del segundo carrete, me propuse incrementar el reto y hacer un estilo de fotografía que no suelo practicar y que me suele dar reparo: el retrato posado en blanco y negro. Para ello lancé un llamamiento en mis redes sociales solicitando voluntarios que se prestaran para este proyecto. Debo decir que la respuesta superó mis expectativas; estoy muy agradecida a todos los que dedicaron un poco de su tiempo para prestármelo, y también a aquellos que no pudiendo venir me mandaron muestras de cariño y apoyo.

Al final han sido diez días los que he podido disfrutar de esta experiencia. Me dio mucha pena tener que desprenderme de la Zorki y dejarla volar de nuevo, pero espero que por tierras andaluzas, y allá dónde las alas la lleven después, deje tan buen sabor de boca como me ha dejado a mí. Ahora, por mi parte sólo me queda revelar los carretes  y comprobar en que han quedado mis experimentos mi amiga alada. Espero que los resultados cumplan las expectativas; si no al menos yo sí que he sacado un gran aprendizaje.

Sea como sea, os lo contaré en este blog.

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